Cómo evitar los mordiscos durante la lactancia materna
Nuria alimentando a su bebé con leche materna

Cómo evitar los mordiscos durante la lactancia materna

¡Hola! Llevamos ya casi un año de lactancia materna y hace un mes aparecieron los temidos mordiscos en el pezón. Si no lo has vivido, mejor. Si te ha pasado, entenderás la situación y, si te está pasando actualmente, sigue leyendo.

Todo comenzó en una toma vespertina. Estabamos las dos en el sofá, ella al pecho y yo con el teléfono cuando se durmió y ¡pam! cerró la boca de golpe. L tiene dientes y mi pezón quedo atrapado entre ellos. Por suerte no grité, solo me sobresalté (luego entenderéis porqué digo lo de «por suerte»).

Después de ese vinieron más, no solo cuando se dormía, así que me puse manos a la obra para quitarle ese mal hábito. Tened clara una cosa: la lactancia hay que disfrutarla, no sufrirla.

Me costó lo mío que dejara de hacerlo y, de hecho, hasta me planteé destetarla, pero con tiempo y paciencia, la cosa ha mejorado y ahora ya no hay mordiscos.

Los mordiscos de los bebés

Para entender el motivo por el que los bebés nos muerden, primero ha que saber que existen dos tipos de mordiscos, los conscientes y los inconscientes. La diferencia entre ambos es obvia.

  • Los inconscientes son esos en los que el bebé de manera involuntaria cierra la boca y engancha el pezón. Un claro ejemplo es lo que me pasó a mi la primera vez y que os he contado hace unas líneas.
  • Los conscientes son los que se producen cuando el bebé muerde el pecho esperando una reacción por parte de la madre (quejido, sobresalto, grito…). De estos no hemos tenido muchos porque, desde el principio, intenté no reaccionar bruscamente cuando me mordía.

Cómo liberar el pezón del mordisco

La forma más sencilla para salir de un mordisco es meter el dedo índice entre los dientes del bebé y liberar nuestro pezón.

Es importante inspeccionarlo por si nos ha hecho alguna herida. En mi caso, cuando le liberaba el pezón, si quería seguir mamando, la cambiaba de pecho, así ese pezón se recuperaba.

Cómo enseñar al bebé que no muerda

Primero, hay que evitar reaccionar al mordisco, nada de gritos, sobresaltos o quejidos. Si el bebé ve una reacción por nuestra parte, querrá mordernos para que reaccionemos, sobre todo si estamos despistadas. No negaré que duele (y mucho).

Son varias las opciones que podemos seguir:

  1. Explicarle antes de la toma que no tiene que morder. Y si lo hace, retirarle el pecho.
  2. Mantener el contacto visual con el bebé, no desconectar de la toma y estar atendiéndolo (darle la mano, acariciarle, hablarle, cantarle…)
  3. Hacer las tomas breves. Que no se aburra o se relaje mucho.
  4. Si muerde, apartarlo del pecho y esconderle la teta. Que vea que si hace eso, se queda sin ella.
  5. Por último, es conveniente que coloquéis al bebé como al principio, como cuando era recién nacido, muy cerca del pecho. Nada de tomar el pecho a horcajadas o sentado.
Y, para finalizar, no olvidéis tomaros esto con calma y paciencia. Al final se consigue erradicar el hábito. A mí me ha costado un par de semanas, pero ahora ya no hay mordiscos.
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2 comentarios
  • […] Pero me equivoqué. Y no solo eso. Nuestra lactancia ha sobrevivido a mi incorporación al trabajo. Cuando L tenía 4 meses recién cumplidos, me llamaron de la bolsa y tuvimos un periodo en el que nos lanzamos con la lactancia materna diferida. También hemos sobrevivido a dos inicios de mastitis y a muchos mordiscos (para evitar estos últimos os escribí este post). […]