Cómo marcar límites y normas a nuestros hijos

¡Hola! Como muchos sabréis la maternidad/paternidad no es un camino sencillo, ya que no debemos olvidar que estamos educando a personas. Es por ello que llega un momento en que hay que marcar límites y normas a nuestros hijos.

Muchas de las órdenes que les damos a nuestros hijos pueden ser complicadas para ellos y se puede dar el caso de que no las entienda. Los niños tienen muchas preguntas y es nuestro deber contestarlas de la mejor forma posible. Las expresiones “porque no”, “porque lo digo yo”, “porque sí” no ayudan al niño a entender el porqué le hemos dicho que no puede hacer esto o aquello.

Es por esta razón que debemos olvidar usar estas muletillas que tanto nos suenan y dedicar un poco de tiempo a usar las palabras correctas para explicar los motivos. Parece complicado y más si se tiene un día cansado.

Algunos consejos

1. Dar opciones. Muchas veces nuestros hijos no nos obedecerán y no querrán hacer una cosa que le decimos. Es por ello que en este caso es bueno darles opciones. Si les damos a escoger el niño siente que tiene el control, pero realmente nosotros lo hemos guiado. Ejemplo: Si no quiere bañarse, le podemos decir ¿Prefieres ducharte o bañarte?

2. Hay que ser objetivos. Los niños no entienden qué significa portarse bien, más que nada porque no saben diferenciar el bien del mal. Es por ello que hay que reconducir un poco mejor la forma de decirles las cosas. Por ejemplo, imaginad que hay que cruzar la calle. Es probable que más de una vez le hayas dicho al cruzar una calle que te de la mano. Él no entiende porqué ahí te da la mano y otras veces no… Así que en de decirles eso les podemos decir: “cuando crucemos no me sueltes”.

Convertir lo negativo en positivo

3. Alabar lo positivo. Esto lo deberíamos hacer siempre, ya que es un refuerzo positivo para ellos. Saben que eso que están haciendo es lo correcto y que nosotros nos alegramos de que lo haga. Además también es bueno convertir en positivo lo negativo y eliminar el no. Por ejemplo en vez de decirle “no grites”, podemos decirle “habla bajito”.

4. Explicar el porqué. Tal vez la que más nos cueste sea esta. Los niños quieren saber. Son todo unos descubridores a los que les apasiona el mundo que les rodea. Es por ello que suele aparecer la etapa del “¿por qué?. Pero antes de que aparezca ya es bueno darles explicaciones. Imaginad que vuestro hijo está tirando los juguetes de otro niños. Le decimos que eso no se hace y nos pregunta ¿por qué? Siempre es mejor dar la explicación “porque si los tiras se pueden romper y el otro niño se pondrá triste”, antes que decir “porque no”.

5. Sugerir alternativas. Las alternativas pueden acompañar al límite y hacerlo positivo. Pongamos como ejemplo que nuestro hijo está pintando con un labial nuestro, en vez de gritarle y decirle que eso no se hace, le podemos decir: “Ese es un lápiz para los labios de mamá, no se usa para pintar. Mira aquí te dejo pinturas y papel para que puedas dibujar”.

Ser conscientes de nuestros fallos

Al principio nos puede costar, pero el primer paso es ser conscientes de nuestros fallos. Como veis yo la teoría la tengo clara, pero muchas veces me cuesta ponerlo en práctica y, aún, sigo trabajando en ello.

Y por último no olvidéis que nadie nace sabiendo ser padre/madre y que los niños no vienen con un manual bajo el brazo. Así que paciencia y poco a poco.

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