Cuando decidí hacerme una labioplastia
labioplastia

Cuando decidí hacerme una labioplastia

Hace dos meses pasé por quirófano para corregir una asimetría de labios menores en la vagina. La hipertrofia de labios menores, es decir, cuando los labios son excesivamente largos, gruesos y/o asimétricos es algo que me ha acompañado a lo largo de muchos años. Tras el segundo embarazo empeoró y me empezó a molestar. Busqué información sobre el tema para ponerle solución. Finalmente me lancé y es una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida, es por ello que en este post os quiero hablar de la cirugía a la que me sometí.

La labioplastia es una cirugía íntima que consiste en la reducción, simetrización y corrección estética de los labios menores cuando estos sobresalen por fuera de los labios mayores de la vagina.

Cómo afecta la hipertrofia de labios menores a las mujeres

Son varios los síntomas que pueden indicar la presencia de una hipertrofia de labios menores, independientemente de que a simple vista se ve cómo sobresalen los labios, se puede presentar:

  • Irritaciones, rozaduras, rojeces, picor o llagas.
  • Dolor, escozor o molestias durante las relaciones sexuales.
  • Molestias e incomodidad a la hora de realizar deporte.
  • Incomodidad a la hora de llevar ropa interior ajustada.
  • Problemas durante la menstruación. Molestias al ponerse un tampón o copa menstrual y rozaduras si se lleva compresa.
  • Complejo a la hora de llevar leggins, bikini o bañador.
  • Inseguridad a la hora de desnudarse delante de otras personas.

No se conoce la causa exacta por la que se produce este crecimiento excesivo de los labios menores, pero son dos las causas que más se barajan. La primera es tener una predisposición genética y la segunda los partos vaginales.

En mi caso se me desarrollaron más los labios menores tras tener la primera menstruación. La hipertrofia me ha acompañado desde la adolescencia. Recuerdo ir a la piscina y tener vergüenza de desnudarme delante de mis compañeras del colegio. No me molestaba en aquel momento, pero me sentía acomplejada.

Esa sensación de complejo también me acompañó durante mis primeras relaciones sexuales. El enseñar algo “anormal” delante de un chico es algo que cuesta y más cuando eres jovencita.

Con los años ha sido una parte de mi, algo que estaba presente, algo que veía todos los días. Al final me acostumbré a vivir con ello. Hasta que llegó el segundo parto. La cosa se intensificó más. Además empecé a cuidarme y a hacer deporte y con él, llegaron las molestias.

Me molestaba cuando corría, cuando hacía bici, si llevaba ropa interior muy ajustada o de encaje, me sentía incómoda con leggins muy ajustados… Con el tiempo las molestia me acompañaban en tareas tan cotidianas como andar, notaba que me picaba la zona, que tenía que recolocarme bien los labios para no notar el roce. He tenido que entrar en baños públicos o esconderme para colocar los labios dentro y que no me molestaran.

En mi caso era una hipertrofia de labios menores bilateral asimétrica. Es decir, los dos labios sobresalían, pero el labio izquierdo tenía un grado de hipertrofia muchísimo mayor que el derecho.

La hipertrofia de labios menores un tema tabú

La hipertrofia de labios menores es un tema que se considera tabú. Muchas mujeres lo sufren en silencio (con sus molestias y malestar) y no hablan de ello. Es un problema que no tiene visibilidad. Es por ello que me lancé a contarlo. Yo lo vivía, yo lo sufría.

Un día me harté, empecé a leer sobre el tema, a informarme, si tenía solución ¿por qué no lanzarme y ponerle fin? Y fue así como supe que iba a ser la voz de muchas mujeres y que iba a hacer público algo tan íntimo.

El preoperatorio de una labioplastia

El preoperatorio es muy sencillo, hay que hacer una serie de pruebas preoperatorias para saber que la paciente está en condiciones para someterse a la intervención.

En mi caso, desde Sensabell me hicieron un informe para que me hicieran en Laboratorios Echevarne una analítica de sangre y como estamos en tiempos de COVID, una PCR. Son pruebas básicas. En un momentito están hechas. Ambas salieron perfectas, así que pude entrar en quirófano sin problema.

Además de esto hay que firmar una serie de consentimientos de cara a la cirugía y también tuve una pequeña reunión con el anestesista, en esta me preguntó por alergias, medicamentos y me explicó cómo sería el proceso para anestesiarme.

En qué consiste la cirugía

Hay dos tipos de cirugía: con láser o quirúrgica.

En la primera se recorta la piel que sobra con láser CO2. Se pone anestesia local y es un proceso ambulatorio. Este tipo de cirugía lo hacen algunos ginecólogos especializados.

La labioplastia quirúrgica la realizan los cirujanos. Es una cirugía que se realiza en quirófano. Para ello usa un bísturi convencional y uno eléctrico. La ventaja de usar un bisturí eléctrico es que según como corta la piel va coagulando. Esto viene muy bien a la hora de hacer una cirugía íntima porque la zona de la vagina tiene muchos vasos sanguíneos y al usar esta técnica se evita el sangrado y es más fácil que quede todo bien cerrado. Luego se hace la sutura. En mi caso usaron suturas reabsorbibles, en Sensabell lo hacen así porque al ser una zona sensible y sensitiva, retirar los puntos puede ser muy incómodo. Usando este tipo de suturas con el paso de los días y una vez cerrada la herida, caen solas.

Esta intervención se puede realizar con anestesia local y sedación o con anestesia general. El usar una anestesia u otra depende del caso a tratar (del exceso de piel que tenga) y de si la paciente es nerviosa o tranquila. En mi caso se usó anestesia general y fue muy cómodo porque no me enteré de nada.

La labioplastia quirúrgica se realiza en el quirófano de un hospital, pero también es ambulatoria, es decir, no se hace noche en el hospital.

Los resultados de la labioplastia son permanentes, no quedan cicatrices visibles y, en general, el grado de satisfacción de las mujeres que se someten a ella es muy alto.

El postoperatorio

El postoperatorio no es tan sencillo. Nada más salir del quirófano llevaba una gasa impregnada en betadine y una compresa tocológica, ya que es normal tener sangrado en la zona de puntos.

Hay que hacer reposo relativo durante las primeras 72 horas y evitar la bipedestación, ya que cuando estamos de pie la sangre baja a la zona y se nota presión. Las primeras 48 horas es conveniente hacer reposo, pero sin ejercer fuerza sobre la zona vaginal, apoyarse sobre la zona del sacro.

Se da medicación tras la intervención. En concreto antibiótico para evitar posibles infecciones y paracetamol/antiinflamatorios para el dolor. Así mismo me recetaron una crema para ponerla sobre la zona durante los tres primeros días.

No sentí dolor como tal los primeros días, pero sí molestias. Tuve la zona amoratada e hinchada durante varios días. La primera vez que me senté sobre esa zona me dio miedo, pero aguanté bastante bien. Los puntos los primeros días no son molestos. A mí lo que más me molestó fueron los hematomas que me salieron a ambos lados.

A la semana ya no había casi hinchazón y el hematoma había remitido muchísimo. Pero sí notaba más los puntos, pero porque estaban haciendo su función, como he explicado en el apartado de la cirugía, al ser reabsorbibles, una vez cerrada la herida empezaron a salir para caer y ese proceso se puede notar porque la zona es muy sensible.

A las dos semanas el hematoma había remitido por completo, la zona ya no estaba hinchada y se podía ver mejor el resultado de la cirugía. Menuda diferencia. Además los puntos ya empezaron a caer, tenía algunas zonas de la cicatriz más sensibles que otra, pero todo dentro de lo normal.

A las cuatro semanas tras la cirugía ya podía hacer vida normal.

¿Entra la labioplastia en la Seguridad Social?

La labioplastia es considerada una cirugía estética íntima que no entra dentro de la cartera de las operaciones que cubre la Seguridad Social.

En algunos casos de malformación, molestia extrema o problemas de infecciones en pacientes que no hayan sido madres y que estén en una edad temprana (15-18 años), sí que es posible que la cubra, pero por lo general no.

Cuánto cuesta la labioplastia

El precio de la cirugía depende de varios factores:

  • El cirujano o cirujana que la realiza.
  • El tipo de cirugía: Si solo hay que recortar los labios menores, si también hay que tocar los mayores, si se rellenan los labios con grasa (lipofilling)…
  • Si se precisa hospitalización /anestesia.

Yo visité varios cirujanos de la zona de Valencia y me dieron diferentes presupuestos. Estos iban desde los 2500€ hasta los 5500€. Todos los presupuestos que recibí fueron personalizados según las características que presentaba. Por eso es recomendable visitar diferentes profesionales.

Mi experiencia con el Doctor Centeno de Sensabell

Me decanté por el Doctor Jesús Centeno por su cercanía y la paz que me transmitió el día que fui a explicarle el problema. Creo que es muy importante saber retrasmitir tranquilidad al paciente. Yo sentí que estaba en buenas manos. En la primera visita estudió mi caso y me comentó cómo sería la intervención.

El día de la cirugía vino a verme, me preguntó cómo estaba y se preocupó en todo momento en que yo estuviera cómoda, tranquila y cuidada. Tras la intervención me acompañó a la habitación y le comentó a mi marido que todo había salido bien y los cuidados que debía tener en los días próximos.

Tras la cirugía llegaron las revisiones. En la primera me explicó que estaba contento con el resultado y que todo estaba yendo bien. Me comentó que poco a poco la zona dejaría de estar hinchada. Asimismo me recomendó que siguiera limpiando y secando bien la zona y que llevara compresas tocológicas para que las heridas no estuvieran en contacto con la ropa interior.

La segunda revisión la tuve a los 14 días tras la cirugía. Me comentó que todo estaba perfecto, que ambos lados estaban simétricos y que la cicatriz estaba perfecta. Me quitó dos puntos que ya tenía fuera y me comentó que me tenía que poner una crema una vez al día en la zona de la cicatriz. La verdad es que la diferencia semana a semana es brutal.

Al mes tuve otra revisión y Jesús me dijo que podía hacer vida normal, que ya podía tener relaciones sexuales y hacer ejercicio, pero que no me pegara grandes palizas y que también escuchara a mi cuerpo.

Dos meses después de la cirugía os tengo que decir que mi vida ha cambiado. No entiendo porqué no me lo hice antes. He ganado en calidad de vida: ya no hay molestias, rozaduras e incluso puedo llevar ropa interior de encaje y tanga, prendas que hace unos meses no podía. Estoy encantadísima con el resultado, se me ha quedado muy bien. Ahora ya se ve perfectamente el resultado final y ¡menuda diferencia!

Así que si estás pensando en hacerte esta intervención, desde mi experiencia, yo te animo a ello.

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