Nuestra experiencia con la caries infantil

¡Hola! Cuando a #lapequeñaE le salieron los dos dientes incisivos de la parte de arriba con una caries en el medio, es decir, la caries le afectaba a las dos piezas. Cuando la pediatra se dio cuenta fuimos al dentista y nos comentó que no hacía falta hacer nada, que estaba “parada”.

Pero después de darse el golpe en el diente (os lo conté aquí), se ve que la caries se ” reanimó” y fue a más. Al ver que iba a más, volvimos a la Clínica Dientecitos, la cual ya conocíamos por una colaboración y quedé tan contenta con ellas, que deposité toda mi confianza en ellas para resolver este problema, ya que por mucho que sean dientes de leche y van a caer, hay que tratarlas para que no afecten a las piezas definitivas.

Concertamos una revisión y María, la odontopediatra, nos comentó que era urgente quitar esa caries.  Así que cogimos cita para un sábado a primera hora. Durante esa semana le expliqué lo que le pasaba en la boca y lo que le iban a hacer, pero conozco demasiado a mi hija y sabía que la iba a liar en el destista.

El día de la visita

Fuimos todos, E, L, mi marido y yo a la clínica, ya le prometimos que íbamos a estar todos con ella. Al llegar estuvo jugando un ratito en la zona de juegos (que mola mil) que tienen para los niños, pero al poco la llamaron. Pasé con ella y se sentó en el sillón, lo echaron para atrás, le pusieron una servilleta y empezó el asunto. Os juro que en ese momento estaba yo más nerviosa que ella.

El procediemiento

El procedimiento no era muy costoso, lo único malo era la zona, que sea en los dientes delanteros es un poco complicado. Solo había que hacer 4 pasos: anestesiar, limpiar, rellenar la cavidad (con su secado) y pulir.  Parecía sencillo… Pero no lo fue.

Primero le pusieron una crema que adormilaba la zona, una vez dormida le pusieron la anestesia (pinchazo), esperamos un poco a que le hiciera efecto. Mientras tanto decidimos ponerle dibujos en un móvil para que estuviera entretenida durante todo el procedimiento.

Pasamos al punto dos: limpiar la caries. Fue el paso que desencadenó el drama. Debo admitir que el personal de Dientecitos tuvo mucha paciencia y se nota que están especializados en el trato de niños. A mitad limpieza E dijo que no, que no quería estar más allí. Tras mucha negociación dejó que le terminaran de limpiar ambas piezas.

Del paso dos al tres intentamos ir a la velocidad de la luz, pero E no lo ponía nada fácil, así que tuvimos que parar, razonar con ella y finalmente tuvo que intervenir Esther (coordinadora de tratamientos de Dientecitos) para que le pudieran poner un gel verde (ácido) para grabar el esmalte, luego le pusieron un adhesivo y el empaste. Desde que Esther se puso al mando, todo fue más sencillo y E estuvo más participativa. A los pocos minutos ya le habían pulido los dientes y todo había terminado.

La experiencia desde mi punto de vista

Debo admitirlo, lo pasé francamente mal, me hubiera gustado ser yo la que estaba allí con la boca abierta y no ella. A lo largo de mis casi 30 años, solo me han hecho dos empastes y fueron ya adulta. En concreto tras tener a E, ahora tengo una pendiente de empastar. Pero a lo que iba, sufrí mucho por ella y eso que sé que es molesto, pero no duele por la anestesia. Nos comentaron que si ha empezado tan pronto todo apunta a que será propensa a desarrollar caries (así que aún nos queda tema).

El proceso fue complicado porque E no coloboró, pero aluciné con el equipo de Dientecitos, la verdad es que estando allí supe que estaba en buenas manos y salí de allí muy contenta. De hecho, como ya he comentado, conocí la clínica por una colaboración, pero se ha convertido en nuestra clínica de confianza.

Gracias por leerme.

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