Nuestro destete

¡Hola! Hace tan solo unas semanas os publiqué un post en el que os hablaba de nuestra Lactancia Materna Nocturna y de como, poco a poco, L dejó de hacer tomas y las que hacía se concentraron en un único momento del día. Como ya os comenté en ese post, yo ya sabía que ese era el inicio de nuestro destete. Realmente nuestro destete comenzó en cuanto empezó a rechazar tomas o prefería otro alimento a mi leche. Pero seguíamos con nuestro vínculo y nuestro momento de tomas nocturnas hasta que llegó el boca-mano-pie.

Ya os conté nuestra experiencia con el virus en este post, pero a grandes rasgos destaco que la niña tenía la boca llena de llagas, sobre todo debajo de la lengua, lo que imposibilitaba que se cogiera bien al pecho, ya que cuando succionaba le rozaba con las llagas y le escocía.

Rechazó el pecho

Una noche le estaba dando el pecho y a mitad toma empezó a llorar, le ofrecí el otro pecho, la tranquilicé y le volví a ofrecer el pecho, pero lo rechazaba. Esa noche se despertó varias veces, pero en ninguna de las ocasiones quiso el pecho. A la mañana siguiente y a lo largo del día posterior, lo seguí intentando y la respuesta era la misma.

¿Era el fin?

¿Realmente iba a terminar todo ahí? 48 horas después del primer rechazo me puse en contacto con varias asesoras de lactancia (os pongo sus IG @welcomekids, @mimamemucholeoylope y @lactapp_lactancia) por ver las causas y las opciones que tenía, las cuales os cuento:

Destetar. Una opción era aprovechar ese rechazo y destetar.
Insistir. Otra opción era aguantar unos días y volver a intentarlo pasados unos días o cuando la niña ya no tuviera llagas en la boca.

Opté por la primera opción.

El destete

Ella fue la primera que dio el paso para destetarse y yo lo confirmé. Solo hubo una noche (la tercera tras el primer rechazo) que pareció que quería teta, pero se puso a jugar y se le pasó. Aprovechamos y las primeras noches se encargó de dormirla papá. Él la cogía en brazos y la paseaba, la calmaba si lloraba y una vez estaba dormida la ponía en la cuna. Poco a poco esto lo fuimos cambiando y, actualmente, se acuestan las dos niñas a la vez y L se duerme sola en la cuna (ya os lo explicaré más detalladamente en otro post).

 

El destete fue mejor de lo que me pensaba. Ya se me había pasado por la mente este momento, pero me hice la idea de que iba a ser muy traumático y complicado y como veis no lo fue, al menos para ella.

Mis pechos

Para mi la cosa no fue tan fácil. Mis pechos estaban acostumbrados a que por la noche los vaciaran, así que seguían produciendo la leche que, hasta ese momento, le habían demandado. Las primeras 24 horas  fueron pasables, como ella había vaciado no estaba mal. A partir de las 48 horas la cosa se complicó.

El pecho izquierdo se llenó, se me empezaron a formar zonas duras y dolorosas. Quería evitar a toda costa una mastitis. Hablé con las asesoras que os he citado y todas me dijeron que masajeara el pecho en la ducha y que si me molestara sacara un poco de leche manualmente. A mí me daba miedo sacar leche, estimular el pecho y que la cosa fuera a más, pero me lo tomé con calma. Cada día sacaba un poco, hasta que notaba alivio e intentaba aguantar hasta el día siguiente. La primera semana no lo conseguí, sacaba al menos dos veces al día, muy poca cantidad, pero sacaba).

Esos días estuve tomando antinflamatorio para evitar posibles complicaciones y usaba el sujetador más viejo, desbocado y “antisexy” del mundo. Esto segundo lo hacía porque era un sujetador sin aros que simplemente me sujetaba un poco y era una forma de no ir sin sujetador  (admiro a las mujeres que pueden ir sin suje y estar cómoda)

Fueron unos días molestos, el dolor me provocaba hasta malhumor. No podía ni coger en brazos a las niñas y evitaba cualquier roce en los pechos, pero por muy complicado que fue el asunto, al décimo día vi la luz. Fueron 10 días de molestias, pero todo pasó.

El fin

Así que ese fue el fin, L no ha pedido ni una vez, de hecho me ve  desnuda y ni se inmuta. En cuanto a mis pechos, la cosa ya se ha normalizado. Ahora tengo unos pechos nuevos, digo lo de nuevos porque son más pequeños y blandos que después de mi primera lactancia. La verdad no me gustan nada y me toca comprar sujetadores y bikinis nuevos… Son los daños colaterales, pero aún así echo la vista atrás y veo todo lo que hemos vivido y estoy muy contenta y orgullosa de nuestra lactancia.

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