Viaje en coche a Croacia con niños
Plakeni Islands
Playa Jerolim, Islas Plakeni (Hvar)

Viaje en coche a Croacia con niños

¡Hola bonitos! Hace unos días estuvimos disfrutando de un viaje por Croacia, un país que está últimamente de moda y es que son muchos los famosos que no han podido resistirse a sus encantos croatas, pero ¿qué hace realmente especial a Croacia? ¿Es un buen destino para viajar con niños?

Nosotros decidimos hacerlo en coche porque nos salía más económico que coger vuelo + coche de alquiler con silla. Así que en total han sido 12 días de viaje.

¿Por qué Croacia con niños te encantará?

Por sus playas

Son verdaderos paraísos y cuando viajas con niños son una opción perfecta para que se diviertan y disfruten. Es difícil encontrar una playa de arena en Croacia (para mi esto es un puntazo porque no me mola la arena), pero esto no es un problema cuando se viaja con niños, simplemente necesitáis un buen calzado de agua que os coja bien el pie y ¡listo!

Las mejores playas de Croacia son casi vírgenes, con aguas de color turquesa y con poca gente.

Parques Nacionales

Krka Waterfall
Parque Nacional de Krka

Croacia tiene 7 parques nacionales, ¡qué mejor que disfrutar de la naturaleza en estado puro! Te recomiendo 3:  RT Kamenjak en Premantura (con unas playas vírgenes y espectaculares), Krka (tiene varias cascadas y en una de ellas os podéis bañar) y el parque nacional de los lagos de Plitvice (donde sus lagos no os dejarán indiferentes).

Para el último parque os recomiendo llevar un portabebés porque es complicado el recorrido con carrito.

Ciudades de cuento

Croacia tiene una serie de ciudades que parece que se hayan quedado paradas en el tiempo. Entre ellas cabe destacar Dubrovnik (que es Patrimonio de la Humanidad), Split o Primosten.

Ciudades que conservan sus murallas y sus cascos antiguos, los cuales gustan mucho a los niños, además siempre os podéis inventar alguna historia de caballeros, doncellas y dragones, les encantará. Además son, en general, ciudades fáciles de visitar y todas, menos Dubrovnik, son aptas para visitarlas con silla de paseo.

Dubrovnik
Dubrovnik

Las islas

Son auténticas maravillas, entre ellas cabe destacar la isla de Brac y la de Hvar, en la primera se encuentra la famosa playa Zlati Rat (también llamada el cuerno dorado), la cual cambia según las mareas.

Y la segunda es uno de los destinos más visitados por gente adinerada y celebrities como Kevin Spacey, Carolina de Mónaco o el príncipe Harry.

Además justo en frente de Hvar están las Islas Plakeni, que son auténticos paraísos en los que perderse, entre ellas hay que destacar la isla Jerolim, a la cual se puede llegar mediante un taxi boat, sus playas son tranquilas y además son muy fáciles de acceder con niños.

Gastronomía

Al estar tan cerca de Italia, podréis degustar ricos platos de pasta fresca y pizza (uno de los platos preferidos de los más pequeños). En la zona del Adriático es típico el marisco, así que si tenéis ocasión, probad alguno de los platos típicos. Y otro plato que seguro que les gusta a los niños es un plato típico llamado Cevapcici (carne asada en forma de salchicha).

Temperatura

En los meses estivales su temperatura es superior a los 25º y la temperatura del agua del mar ronda, aproximadamente, los 24º, lo cual viene de maravilla porque no tiene aguas frías.

Sus puestas de sol

Ver el atardecer sobre el mar es precioso y en Croacia se puede ver perfectamente desde toda su costa, aunque Zadar es, sin duda, el lugar preferido para verlo, ya que mientras atardece se puede escuchar el «órgano del mar».

Puesta de sol Zadar
Puesta de sol en Zadar

Dato friki

Si como a nosotros os gusta Juego de Tronos, os tengo que contar que varios puntos de Croacia forman parte de los exteriores de la serie. Uno de ellos es Dubrovnik que es Desembarco del Rey, seguro que mientras paseáis por sus calles recordáis varias escenas de la serie.

Ruta a Croacia con niños

Antes de llegar a Croacia hicimos dos paradas, una en Niza y la otra en Trieste. Fueron paradas para descansar y no pegarnos un palizón de horas en coche. Además como íbamos con E, nos vino genial para que ella también desconectara de tantas horas en coche.

La península de Istria

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Nuestra primera parada en Croacia fue Premantura, en concreto la punta de la península formada por un parque natural llamado RT Kamenjak. Este parque se caracteriza por ser una zona de la península caracterizada por estar rodeada de playas vírgenes y zonas verdes muy protegidas.

Para entrar se paga 40 kunas por coche (si entráis andando no hay que pagar). Una vez dentro no hay asfalto, los caminos son de tierra y tienes que saber bien dónde quieres ir porque son muchos los caminos posibles.

Fuimos hacía el sur buscando la zona que está más a la punta. Dejamos el coche en una zona de parking y andamos unos 5 minutos hasta una playa «casi» desierta, digo casi porque a parte de nosotros había una pareja.

La playita a la que accedimos era una playa tranquila, de roca y con aguas cristalinas (de hecho se veía perfectamente el fondo). Allí pasamos varias horas disfrutando del sol y del agua. E disfrutó muchísimo jugando con sus juguetes y pidiendo que la metiéramos en el agua.

Ese mismo día visitamos Pula, un pueblecito conocido por su acueducto, además fue lo único que vimos porque se nos echó el tiempo encima y solo estuvimos una media hora.

Acueducto de Pula

Tras nuestra pequeña parada a mitad camino, volvimos a poner rumbo a nuestra primera noche en Croacia y la ciudad escogida fue Rovinj.

Rovinj es conocida por ser una de las ciudades más bonitas de la península Istria. Nos quedamos en un pequeño apartamento a 10 minutos andando del centro (en el vídeo lo podéis ver).

Rovinj

Tras dejar las maletas, nos fuimos a ver Rovinj. Lo que hicimos fue perdernos por la ciudad y llegar al puerto, donde cenamos en un sitio llamado Fortuna (si vais no os pidáis ensalada) y para finalizar el día tuvimos una vista preciosa de la ciudad con la luz del atardecer.

Parque Nacional Krka y Split

Parque Nacional Krka

Croacia tiene varios parques naturales y uno de ellos es el Parque Nacional de Krka, el cual visitamos el segundo día de nuestra estancia en este país del Adriático.

Salimos de Rovinj y fuimos dirección Krka, fueron casi 4 horas en coche. No se puede ir hasta el parque en coche, así que fuimos hasta el pueblo más cercano y de ahí cogimos un barquito que te lleva hasta el parque.

La entrada al Parque Natural de Krka cuesta 150 kunas por persona y en esta entrada entra el transporte del barco que te lleva hasta el parque.

Nosotros no lo leímos, pero los barcos suelen salir cada hora, así que tuvimos suerte de que Miguel fue a ver de dónde se cogía el barquito y me avisó de que salía uno en ese momento, sino nos hubiéramos tenido que esperar… ¡una hora!

Las entradas al parque se pueden comprar antes de coger el barco o una vez se llega al parque, nosotros optamos por la segunda opción.

El Parque Nacional de Krka se caracteriza por estar formado por varias cascadas y rutas para descubrirlas. Aunque es famoso por poder bañarte en una de ellas, a la cual pusimos rumbo directo y ¡qué pasada!

Como veis en las fotos hay una zona de acceso para que la gente se bañe y está delimitada por un cordón para que la gente no vaya hacía la cascada, pero aún así la sensación que se tiene al bañarse tan cerca de una cascada así impresiona.

Tras el baño dimos una vuelta por el parque, pero no nos dio tiempo a ver mucho porque aún teníamos el trayecto de coche hasta Split, el cual duró más o menos una hora.

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Al llegar buscamos el apartamento donde nos quedamos esa noche, el cual, en mi opinión fue el peor de todos por el tema limpieza (sinceramente se podrían esmerar un poco más).

Tras dejar las maletas salimos a pasear por Split, la cual sorprende por sus murallas y por su casco antiguo, el cual está formado por callecitas estrechas y por una plaza que no deja indiferente a nadie.

Dimos una vuelta por sus calles y cenamos en la Pizzeria Portas, la cual me recomendó Desmadreando. La comida está riquísima y el precio fenomenal, aunque nosotros tuvimos la mala pata de no poder estar en la terracita que tienen (es súper cuqui) y nos tocó dentro, pero sabemos que se puede reservar mesa, así que si vais a Split os recomiendo reservar una mesa en la terraza de Portas.

Tras la cena seguimos con nuestro paseo. Split tiene mucha vida por la noche, los restaurantes, bares, heladerías y sus calles estaban repletas de gente.

Aunque el ambientazo por la noche se concentra en el paseo marítimo que está al lado de las murallas, allí aprovechamos para pedirnos un heladito y oye ¡qué bueno! Típico helado casero en el que no se notan polvos, ¡cómo lo disfrutamos!

El centro de Split

Después de nuestro heladito pusimos rumbo hacía el apartamento para descansar, al día siguiente ¡tocaba descubrir nuevos lugares de Croacia!

Zlatni Rat

zlatni rat

Nos levantamos temprano para coger el Ferry dirección Supetar (Isla de Brac). Llegamos una hora antes al muelle donde íbamos a embarcar y ¡menos mal! Para coger los Ferrys se arman unas colas de coches… ¡enormes!

Fuimos con la línea de Ferry Jadrolinija, la más conocida del país y la que más trayectos hace. Además se puede meter perfectamente el coche, lo cual viene fenomenal para visitar la isla y poder desplazarse sin problemas.

Al llegar a la Isla de Brac, fuimos directos a la Playa Zlatni Rat, una de la playas más conocidas de Croacia, su nombre significa «cabo dorado». Esta playa tiene una peculiaridad y es que su forma cambia según las mareas, las corrientes y el viento.

Está formada por piedras y sus aguas son turquesa y muy transparentes, dejando ver el fondo. Os debo confesar que esta playa es, sin duda, la mejor en la que he estado en mi vida (y eso que vivo en la Costa Valenciana y he ido a Riviera Maya y Zanzibar). Con el color y la calma de sus aguas y sus piedras (no es una playa incómoda)… ¡me cautivó!

Pasamos la mañana disfrutando del sol y de sus aguas y a la hora de comer nos retiramos a la pinada que hay en la misma playa, buscando un poco de sombra y fresquito.

Zlatni Rat

Tras comer, fuimos a ver el pueblo de Bol, leímos que era un pueblo bonito que valía la pena ver, pero a nosotros no nos llamó la atención, dimos una breve vuelta por él y nos fuimos dirección Supetar, desde allí salía nuestro Ferry dirección Makarska.

Bol
Bol

Al llegar, tuvimos que esperar unos 40 minutos a que llegara el Ferry. Los coches empezaron a entrar en él y justo cuando nos tocaba a nosotros un chico de la compañía Jadrolinija nos dijo que no cabíamos, que nos teníamos que esperar al siguiente. Qué rabia nos entró, fuimos a Bol, a un pueblo que no tiene nada y el cual nos hizo perder nuestro Ferry.

Lo malo es que el próximo Ferry salía más de 3 horas después, nos arruinaba completamente los planes porque queríamos visitar la Playa de Brela al llegar a Makarska, pero ¿qué podíamos hacer?

En ese momento llegó nuestra respuesta, un coche nos pedía que le dejáramos pasar porque se iba a Sumartin a coger un ferry que salía en hora y poco hacía Split. Nos informamos y con la tarifa de nuestro billete podíamos volver a hacer el trayecto de esa mañana, pero a la inversa.

No lo pensamos más y pusimos rumbo a Sumartin. Por el camino y debido a las curvas, E vomitó, os podéis imaginar el panorama…

Nada más llegar a Sumartin nos pusimos en la cola de coches, cambiamos a E y me fui a un baño a limpiarle la ropa porque era el objetivo de varias avispas (luego me perseguían a mí).

Llegó el Ferry y entramos, pero nuestro plan de ir a la Playa de Brela era imposible, teníamos que llegar a Split y poner rumbo a Makarska (2 horas). Así que nos quedamos sin ver otra de las playas más conocidas de Croacia. Os dejo el VLOG de este día:

En Makarska solo hicimos noche para poner rumbo a Dubrovnik al día siguiente.

Isla de Hvar

Hvar desde el fuerte

Tras Dubrovnik, nos fuimos a la isla más larga del Adriático y una de las más conocidas por las celebrities y la gente con dinero. Últimamente también es llamada «la nueva Ibiza», aunque a mi me gustó muchísimo más que Ibiza.

La isla tiene 68 km de este a oeste y 11 km de ancho, por lo que viene genial visitarla en coche e ir de una punta a otra, aunque ya os aviso de que solo hay una carretera que la atraviesa completamente. De esta isla hay que destacar sus playas (paradisíacas), el fuerte que hay en lo alto de la ciudad de Hvar y del cual hay una vista muy bonita y sus campos de lavanda (que están en su máximo esplendor en primavera).

Fue el único sitio donde pasamos dos noches y ¡fue todo un acierto! El día que llegamos fuimos directos al apartamento (Hvar De Luxe Apartments, os lo enseño en el vídeo) y tras dejar las maletas pusimos rumbo a la playa Pokonji Dol, una playa pequeña con un chiringuito, el cual se ha adueñado de casi toda la playa, razón por la cual nos costó encontrar hueco para dejar todos nuestros trastos jaja.

Centro de Hvar

El pueblo de Hvar tiene su encanto, de él cabe destacar su Riva, formada por calles de piedra color marfil y sus monumentos, entre ellos cabe destacar la Catedral de San Esteban que está en la plaza principal, el Teatro Antiguo y la Fortaleza Española, a la cual se puede subir, pero para entrar hay que pagar.  Nosotros subimos, hicimos un par de fotos y volvimos a bajar… la subida a la fortaleza se puede hacer con carrito, de hecho nosotros la hicimos así.

Una visita indispensable si se dispone de días en Hvar son las islas Pakleni, a las cuales podéis ir con un taxi boat el cual cuesta 40 kunas por persona o podéis alquilar un bote. Nosotros optamos por la primera opción.

El taxi boat que pillamos nosotros tenía un recorrido a dos de las Islas Pakleni: La isla Jerolim y la isla Stipanska. Nos gustó más la primera, sus playas son una auténtica maravilla. Playas vírgenes rodeadas de vegetación. Son de piedra, pero se puede acceder perfectamente a ellas. En la isla Jerolim estuvimos en dos playas: Kordovan que es una de las mejores 15 playas nudistas del mundo y Amo Beach que es donde nos dejó el taxi boat.

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La isla Stipanska es conocida por Carpe Diem Beach y su fiesta. Por el día es un chiringuito ideal para pasar todo el día disfrutando del sol y sus bebidas, pero en cuanto atardece es el lugar más top para ir de fiesta. Nosotros como comprenderéis (por la niña) no vimos la fiesta, pero si el chiringuito. En esta segunda isla no estuvimos mucho.

Islas Pakleni de Croacia

Si hacéis una excursión a las Pakleni os recomiendo llevar ya la comida, aunque en las dos Islas que os he nombrado anteriormente hay restaurante, pero nosotros compramos la comida en una panadería que está en el mismo paseo donde se coge el taxi boat (en el vídeo la tenéis).

Por último y ya que estamos hablando del tema comida, en Hvar encontraréis un gran abanico de restaurantes, nosotros fuimos a Posteni (del cual os recomiendo el calamar al teriyaki) y al Restaurante Mediterraneo (pedimos pulpo con gambas y arroz negro y pollo con salsa de queso, ambas opciones deliciosas).

Zadar y Lagos Plitvice

Tras nuestra estancia en Hvar, pusimos rumbo a Zadar, pero por el camino hicimos dos paradas: una en Trogir y la otra en Primosten.

Trogir es una ciudad bonita, pero cuando la visitamos estaba llena de gente y no daba gusto estar allí, además nos hacía un calor insoportable. Así que nuestra visita fue corta, en concreto de 45 min. Durante este tiempo dimos una vuelta por el casco antiguo de la ciudad.

Trogir

La segunda parada fue Primosten, la cual os recomiendo totalmente, la parte antigua de la ciudad es una maravilla. Aparcamos el coche en primera línea de playa y fuimos andando hasta la muralla de la ciudad.

Decidimos comer en la terracita del Restaurante Fortuna (en el vídeo podéis ver la pintaza de la pasta) y tras comer dimos un paseo bordeando la ciudad.  Nos arrepentimos al momento de no tener más tiempo para poder bañarnos en sus aguas cristalinas.

Primosten

Nuestro paseo nos llevó por unas callecitas llenas de tiendas hasta llegar a la parte alta de la ciudad, estuvimos un ratito y tras el paseo pusimos rumbo a Zadar.

Al llegar a Zadar fuimos directos al apartamento para dejar las maletas. Nos quedamos en Luxury Studio, un apartamento muy espacioso en tonos blanco y negro. Su ubicación es perfecta, solo tuvimos que cruzar el río y llegamos a la zona vieja de la ciudad.

Zadar es una de las ciudades más turísticas de Croacia, sus callecitas, comercios, edificios y playas hacen que sea un destino perfecto para pasar las vacaciones. Además ha sido escogido el mejor destino europeo del 2016.

Zadar

Decidimos perdernos por la ciudad y fue la mejor decisión.

Tras descubrir los encantos de Zadar, vimos la puesta de sol, os tengo que comentar que Zadar es conocida por sus fantásticas puestas de sol, de hecho coincidimos con un montón de gente, todos móvil/cámara en mano para inmortalizar los colores cálidos del sol junto al mar.
Una vez escondido el sol, la gente se queda para ver las luces de  “El saludo al sol”, son varias placas que forman un círculo y funcionan con la energía solar captada a lo largo del día. E lo pasó genial viendo las luces.

Atardecer en Zadar

El último día en Croacia lo aprovechamos para ver los Lagos Plitvice, en Croacia son conocidos como Plitvička jezera. La entrada al parque natural de los Lagos Plitvice nos costó 180 kunas por adulto.

Dentro del parque podéis seguir varias rutas, la diferencia que hay entre unas y otras son los km y por tanto el tiempo que se necesita para recorrerla, en nuestro caso escogimos la ruta más corta, la E, y estuvimos unas 3 horas por el parque.

Lagos Plitvice

Si vais a este parque con niños os recomiendo que os llevéis una mochila portabebés y que dejéis de lado el cochecito, ya que se va por pasarelas de madera estrechas y con algunos escalones.

Con los Lagos Plitvice pusimos punto final a nuestra estancia en Croacia y pusimos rumbo a nuestro último destino: Venecia.

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