Trucos para cambiar la alimentación de toda la familia

¡Hola! Si algo he aprendido tras mi segundo embarazo es a cuidarme. Tras el parto cambié el chip y decidí cuidar mi cuerpo (ya sabéis que entrené con Begoña de Mamifit Valencia durante un año) y cuidar mi alimentación y la de los míos. Ahora miro la lista de ingredientes de algunos alimentos que consumía con frecuencia y ¡me pongo las manos en la cabeza!

El tema de cuidar la alimentación es muy importante para la salud. Hay un montón de enfermedades que tienen una mala alimentación como factor en su desarrollo (de esto hay muchos estudios). Yo era de las que decía eso de “de algo hay que morir”, pero eso cambió. Ahora soy la “rarita” y la que ha eliminado muchas cosas de su alimentación. Este post lo escribo para contaros mi experiencia y enseñaros 6 trucos que me fueron genial para cambiar mi alimentación y la de los míos.

1.Infórmate

Es increíble que viviendo en la era de la información e internet, aún haya tanto mito, tanta mentira y tanta desconocimiento en torno a la alimentación.

El término “comida sana” sigue teniendo un montón de lecturas, según quién la haga y sus intereses, pero sin duda, en la actualidad hay un término que ha ganado posiciones: “la comida real”

La comida real es aquella que no está procesada, que no ha pasado por un proceso en el que se han alterado sus ingredientes naturales (o se han añadido de nuevos) para convertirlo en otro producto. La fruta y la verdura son comida real. La carne (pechuga de pollo, pollo troceado, filete de ternera, cabeza de lomo…) y el pescado (trucha, salmón salvaje, merluza, lenguado, gambas…) son comida real. Los cereales (mejor si son integrales), arroz, legumbres, frutos secos… son comida real.

Y a estos hay que unirles los “buenos procesados”, aquellos que han sufrido una tranformación breve, pero no excesiva, como por ejemplo: el queso, las conservas en aceite de oliva o al natural, el yogur…

Si hay alguien que os puede ayudar a entender esto, es Carlos Ríos, el nutricionista que ha revolucionado el mundo de la nutrición con su Realfooding. Tiene un libro y en su cuenta de instagram (@carlosriosq) suele publicar mucha información sobre la comida real.

Otras cuentas que me han ayudado a cambiar los hábitos son Laura Jorge (@ljnutricion) una nutricionista valenciana que me gusta mucho, Juan Llorca (@juanllorca) chef de la Escuela Montessori de Valencia y autor del libro Sin Dientes y a bocados y Roberto (@chefbosquet ) un bombero que en publica en Instagram recetas dulces sanas y con una pinta espectacular.

2. El cambio es progresivo.

Salir de Matrix (como lo llama Carlos Ríos) cuesta. En mi caso durante toda mi vida he consumido ultraprocesados: galletas digestive, jamón york, cereales Special K, Coca-cola, Chocolate con leche… Azúcar y más azúcar…

Lo mejor es ir poco a poco. Empieza quitando algunos productos y cámbialos por otros. Yo empecé con el chocolate. Siempre he sido de comprar chocolate con leche o con galletas. Un día simplemente cambié por el chocolate 72%, al principio lo notaba muy agrio. Era normal, mi paladar se estaba acostumbrando al sabor real del cacao. Poco a poco me gustó más y ahora usamos el chocolate 85%.

Con respecto a la repostería, empecé a hacerla yo en casa. Al principio ponía azúcar. Poco a poco fui menguando la cantidad de azúcar que ponía. Un día dejé de comprar azúcar y empecé a endulzar las recetas con fruta, los dátiles y los plátanos son una opción genial. En mis redes sociales os suelo publicar las recetas que hago.

3. Organiza un menú semanal.

Parece una tontería, pero se nota. Desde que hago el menú semanal en casa que gano tiempo (porque no tengo que pensar cada día lo que hago y lo tengo todo planeado) y ahorramos (solo compramos lo necesario).

Photo by Dose Juice on Unsplash

No se cambia tanto la forma de comer. Seguimos comiendo macarrones, paella, carne empanada e incluso croquetas. Pero siempre haciéndolo casero. Lo de comprar nuggets congelados se terminó. Ahora compro pecguga cortadita, la paso por huevo y pan y los hago yo. A las niñas les flipa.

4. Evita tener productos procesados en casa.

Si no quieres caer en la tentación, no la tengas cerca. Evita comprar productos procesados. Así mismo, si eres como yo que de vez en cuando te viene el ansia de comer, intenta tener fruta fresca de esta que apetece mucho y no hay que prepararla (una manzana, fresas, arándanos…), frutos secos (un puñadito sacia bastante), chocolate 85%…

Tener un snack bueno a mano viene siempre genial.

5. Si lo sigue toda casa mejor.

En nuestro caso el cambio lo hemos hecho todos.  Todos seguimos el mismo menú. Intento que los desayunos y meriendas de las niñas estén en consonancia con el estilo de vida que llevamos ahora e incluso ellas están encantadas en que haya bizcochos y galletas recién hechas cada dos por tres.

Cuanto más pequeños son, más fácil es que se acostumbren a comer comida real porque no tienen el paladar acostumbrado al dulzor (como puede ser el caso de los adultos).

Con mi hija mayor tuve una charla sobre el azúcar y está la mar de interesada en si las cosas llevan azúcar o no, si es azúcar bueno (como el naturalmente presente en las frutas) o si es malo.

6. Ocasiones especiales

Si cambiamos nuestra alimentación… ¿significa que si vamos a una boda no podemos comer tarta porque lleva azúcar? Para nada. A veces es inevitable comer algo de azúcar o algo procesado. Lo que importa es que el 99% de las veces comas comida real.

Y, por supuesto, si un día comes algo que no entra dentro de la comida real, no te debes sentir mal, si la mayoría del tiempo comes bien, que tengas algún consumo ocasional no afecta a la salud.

¿Os animáis a cambiar vuestra alimentación?

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