Una tarde en Bratislava con niños

¡Hola! Bratislava es la capital de Eslovaquia y, aunque sea una capital, es una ciudad pequeña y muy sencilla de ver. Fue nuestra segunda parada en nuestro recorrido por las ciudades imperiales europeas (la primera fue Budapest). No es una ciudad imprescindible, pero se merece una visita breve, en concreto nosotros pasamos una tarde en Bratislava.

Nada más llegar y ver su estación de tren, ya vimos que no tiene el potencial de Budapest. Es una estación pequeña y con unas instalaciones bastante viejas.

Para ir al centro histórico (la parte que vimos y donde nos quedábamos) decidimos dar un paseo que se alargó unos 40 minutos, así que mejor si pilláis un tranvía, sobre todo si vais con niños como nosotros.

Nuestro apartamento estaba en pleno centro y era un poco pequeño. En la planta baja teníamos la cocina, sofá y baño y arriba una habitación en la que dormimos todos. Por si os interesa, el apartamento se llamaba  Keglevich Palace – Beethoven Apartments.

Tras dejar el equipaje empezamos a recorrer las calles adyacentes a nuestro apartamento, son calles peatonales con barecitos y tiendas. Nos cruzamos de lleno con la famosa Puerta de San Miguel, uno de los edificios más antiguos de la ciudad y de los más fotografiados.

La cruzamos y pusimos rumbo al Castillo de Bratislava, pero antes nos tomamos un helado, que hacía calor. Lo hicimos en una heladería-cafetería que se llama Kapucino Coffe & Cakes, os la recomiendo porque los helados estaban muy buenos.

El Castillo está en lo alto de una colina, pero la subida no se hace pesada. Se trata de un edificio blanco con una arquitectura bastante moderna (lo cuál me sorprendió). No accedimos a su interior, pero tiene unas vistas muy bonitas de la ciudad. Entre las curiosidades que podemos ver desde su mirador está el Most SNP o Puente OVNI.

Tras descansar un rato en el césped del Castillo y columpiarnos un rato en el parque que hay al lado, bajamos la colina y nos fuimos hacia la Plaza Hviezdosla donde podemos encontrar el Teatro Nacional y una zona peatonal por la que pasear con los peques (tiene algunos juegos para ellos).

Por último nos acercamos a la orilla del río para ver el Danubio, tras esto cenamos en un barecito que estaba al lado de nuestro apartamento y nos retiramos para el día siguiente coger el tren dirección Salzburgo. Como veis Bratislava no tiene mucho que ver, pero tiene su encanto.

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